Sobre mí
Verónica Vivero
Desde pequeña tuve claro que lo mío era la psicología, mucho antes incluso de saber escribir correctamente la palabra.
Siempre fui una persona bastante sensible, empática y observadora, con facilidad para detectar matices y comprender lo que ocurre, más allá de lo evidente.
Cuidar, acompañar y sostener ha formado parte de mi manera de estar en el mundo y, en muchos sentidos, de mi identidad.
Desde muy pronto me interesaron las personas y la posibilidad de comprender sus procesos mentales y emocionales.
La sexología llegaría algo más tarde.
Poco antes de finalizar la carrera realicé un viaje de cooperación internacional a El Salvador, donde colaboré en un proyecto de apoyo a estudiantes de magisterio en procesos de alfabetización.
Durante aquellos meses, los alumnos y alumnas se fueron abriendo a mí, planteándome dudas con respecto a la sexualidad. Me di cuenta de lo necesario que era que dispusieran de espacios donde poder expresarse abiertamente y que alguien les resolviera aquellas cuestiones, así que monté un consultorio improvisado y algún que otro taller y charla.
Aquella experiencia marcó un punto de inflexión en mi vida y confirmó, no solo mi vocación clínica sino también mi vertiente docente, especialmente en el ámbito de la educación sexual. Actualmente compagino ambas vertientes.
Concibo la psicoterapia como un proceso de acompañamiento respetuoso y reflexivo, orientado a comprender la propia historia de cada persona, cuestionar patrones que generan malestar y avanzar hacia una mayor coherencia personal, emocional y relacional.
Paralelamente, divulgo en distintos medios de comunicación, participo en congresos científicos y también ofrezco talleres y formaciones donde intento fomentar el pensamiento crítico y la reflexión. Me siento profundamente afortunada de poderme dedicar a lo que siempre quise.